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Cal Rossa y Taús. Recordemos los orígenes

Cal Rossa se sitúa en la parte baja, Jussana, del trazado urbano de Taús. Antes de su restauración, aunaba en casa, era, corte, corral y pajar, los usos humanos y económicos de la familia.

Los Rossa combinaban la agricultura cerealística de centeno, el huerto, y el cultivo de la patata, básica para la subsistencia familiar, con la ganadería extensiva, principalmente el rebaño de ovejas, y más adelante en el tiempo, la vacuna destinada a la producción de carne y de leche.

Los últimos habitantes de Cal Rossa eran los hermanos Sala y Jou. Su madre fue Amalia Jou Ros, heredera de Cal Rossa, y su padre Francisco Sala Garreta, hijo de cal Querol de Taús. El padrino o abuelo paterno era hijo de Pallerols de Rialb, un núcleo formado por casas aisladas situado cerca de los carrascos pastoril del piedemonte del antiguo Condado de Urgell, en la Baronia de Rialb.

Los padres de Amalia fueron Antònio Jou Moncortés, el cual nació en Taús el 4 de agosto del 1859, y Antonia Bosch y Ros, también de la referida población. Ambos contrajeron matrimonio en la parroquial iglesia de San Julián el 12 de abril de 1882. El padre de Antonio Jou, de nombre Ignacio, era de Aristot de Naviners, núcleo hoy despoblado situado en la ribera de Urgellet; y la madre, Rosa Montcortés Benavent, era hija de Taús. La mujer de Antonio Jou, Antonia Bosch, era hija de can Anton del Ninou de Taús. Los su padre fue Ton Bosch, de Taús, y su madre, María Ros, era natural de la Aldosa de la Massana, del Valle de Andorra.

El padre de la Rosa Moncortés Benavent, de nombre Antonio, era hijo de Taús, y la madre, Francisca, de Benavent, de la cercana comarca del Pallars. El nombre de la casa, Rossa, posiblemente provenga de una evolución del de la señora Rosa Moncortés, la cual sería la primera ama de la casa solariega. También podría provenir del apellido de la joven y después ama procedente de Andorra, Ros, que feminizado convertiría Rossa (Rubia). Otra hipótesis sería la posible relación del color del cabello de alguna de las fundadoras del hogar.

Sea cual sea el origen del nombre de casa, los Rossa fundaron su hogar en un momento de principios del siglo XIX a los pies de la villa de Taús. En aquella época, de expansión demográfica, las áreas de expansión urbana de Taús se situaron en los extremos de la población, concretamente a sus pies y cerca del cruce de la vía pecuaria con el camino real que comunicaba la abadía de Gerri de la sal, centro espiritual del Pallars, con Organyà y la próxima Valle de Aguilar y la ribera del Segre.

Con toda probabilidad los Rossa salieron de Moncortés y se establecieron los pies de la población, como familia pobladora o casalers. Estas denominaciones las recibían los hijos no herederos de casas solariegas que optaban, una vez cobrada la legítima de la herencia en tierras, para fundar un nuevo centro en el pueblo de origen. El disponer de un rebaño trashumante y acceder a comunales les permitió una evolución económica favorable, con la adquisición de nuevas tierras y el emparentamiento con familias de la misma población y de núcleos situados en los extremos de la vía pecuaria, como de Andorra y de Pallerols de Rialb. Por otra parte, las casas situadas en los extremos de la población podían optar por tener la era y las instalaciones agropecuarias en el mismo lugar que el hogar. Este hecho no se producía en otros hogares de Taús, situadas en lugares diferentes de sus eras y cortes.

 

 

 

Taús, a diferencia de otros núcleos de montaña del país, entra tarde a la documentación histórica. El acta de consagración de la Catedral de Urgell carolingia, firmada en teoría el 839, no menciona Taús ni ningún núcleo del Valle de Aguilar histórica, salvo Noves.

Aunque el acta, con mucha probabilidad, se trata de una falsificación, dibuja todo un territorio ordenado, una realidad, previa o cotidiana del momento de su redacción primigenia, la que quería falsear algunos aspectos.

La primera mención de Taús lo encontramos en la segunda acta de consagración de la canónica de Santa María de Organyà, el 3 de junio de 1090. Uno de sus firmados es Ramon Guillem de Taús, un miembro de la nobleza del país, vinculado al castillo que corona el núcleo de la actual población. El obispo tenía el haga. Posiblemente le habría entregado el propio Ramon Guillem. El clérigo ordenó en su testamento que este privilegio feudal pasara a su hermano, conjuntamente con el que tenía también en Castellbò por parte del vizconde. Estas cesiones se pueden inscribir en la incipiente lucha por el control del territorio por parte de la nobleza de la montaña urgellenca, encabezada por el vizcondado del Alt Urgell o de Castellbó y la Iglesia de Urgell. Todo esto sucedía en un momento en que el detentor del poder jurisdiccional, el conde de Urgell, centraba sus dominios en el Sur, en la tierra plana, y dejaba, a través de ventas y donaciones, la concentración de un dominio episcopal potente en el Norte, que pronto entró en competencia con los vizcondes de Castellbò, los otros grandes señores de la montaña, y sus aliados, entre los que podríamos contar los Taús. La entrega de los honores al obispo podría corresponderse al resultado de un arbitrio con el fin de equilibrar fuerzas entre la Iglesia y la nobleza local.

Bernat de Taús, que sucederá Ramon Guillem, ya se menciona el 1116. Como su antecesor, fue un hombre de la nobleza del Condado de Urgell, vinculado al poder condal y vescomtal. Bernardo fue uno de los testigos de la donación y venta del conde Ermengol IV de todo lo que poseía en Andorra y en el castillo de Arcavell al obispo.

Guillem de Taús, el sucesor de Bernardo, se menciona en 1160 en la donación en haga que el obispo Bernat Sanç llevó a cabo del castillo de Somont, situado cerca de la Seo de Urgel, al noble Berenguer de Berguedà. Guillermo se acercó a la Iglesia de Urgell quizá como consecuencia de las donaciones de los castillos del Norte del país por parte de los condes los obispos, muy posiblemente como respuesta al creciente clima de inestabilidad.

Con mucha probabilidad, el castillo de Taús se debería construir en época plenamente feudal, en el siglo XI, probablemente encima de alguna otra instalación militar mucho más antigua. La línea de defensa de los castillos de Taús, los Castells y Sauquet, conformaban una comdoria, un territorio bajo la administración de un noble de la confianza del conde, de un rango inferior al vizconde. La estructuración territorial con castillos permitió fijar y administrar la población de la región. Los núcleos mencionados, conjuntamente con Saucadell, constituían un término que permaneció inalterable durante siglos hasta la incorporación del municipio de Taús y el agregado de la Guardia de Ares al de Noves de Segre en 1972. El municipio de Noves modificó en 1984 el tomó el nombre y tomó el histórico de Les Valls d’ Aguilar. De este extenso municipio actual, los núcleos de Castellàs y de Taús no han formado parte nunca de la histórica Val d’ Aguilar propiamente dicha.

El matrimonio de Ermengarda de Taús con Arnau de Caboet acercó la relación de los Taús con los señores del Valle de Cabó, hombres de confianza del obispo de Urgell, y señores de un amplio dominio territorial que se extendía por el Valle de San Juan, Civís, Ars y Andorra, lo tenían del obispo haga.

Los señores de Taús estructuraban toda una red administrativa centralizada por castillos que controlaba buena parte del paso de la vía pecuaria que los Pirineos bajaba a la página, así como el camino real que conectaba la actual Alt Urgell con el monasterio de Gerri y sus salinas . La sal que se extraía era vital para el consumo doméstico y ganadero, y sobre todo para la fabricación del preciado queso de oveja. Aparte de los derechos señoriales y jurisdiccionales que tenían sobre su término, los Taus muy posiblemente disponían de propiedades que explotaban directamente y también de rebaños que practicarían una incipiente trashumancia con la tierra plana.

La heredera de la casa de Caboet, Arnau, se casa, contra la voluntad del obispo, con el vizconde Arnau de Castellbò. Este expandió y consolidó todo dominio feudal que se extendió con los años desde las orillas del Noguera Pallaresa a las del Segre, cogiendo buena parte de las actuales comarcas del Alt Urgell y el Pallars. Todo esto sucedía ante la presencia atemorizada del obispo de Urgell, el cual comprobó como sus vasallos, los Caboet, se fusionaron con sus rivales, los vizcondes de Castellbò.

El vizconde Arnau, que llegó a profesar el catarismo, casó su heredera, Ermessenda, con el conde de Foix. La unión de las casas de Castellbò y de Foix construyó un todavía poderoso dominio feudal transpirenaico y montañoso, con una estirpe que siglos después acabó gobernando los reinos de Navarra y de Francia.

Los habitantes de la meseta de Taús, ganaderos y agricultores, consolidaron el núcleo de población actual alrededor del castillo feudal. En la parte más alta del pueblo todavía es posible ver parte de los restos del castillo, el cual estaba ubicado adentro de las fachadas de la la antigua rectoría y de falta Pedró. Más adelante en el tiempo, las estructuras del castillo se deberían ampliar hacia abajo.

Como podemos comprobar, el pueblo de Taús debe su origen a la construcción y la expansión de este castillo feudal vinculado al Vescomtat de Castellbò. Una calle de la población aún conserva el nombre Barbacana. Durante el siglo XIX y principios del XX existían unas casas del pueblo con una posible relación con las antiguas estructuras del castillo. Este es el caso de falta Ferrer de la Barbacana, cal Torra, y cal Torreta.

Muy posiblemente, la primigenia parroquia de Taús se ubicaba en San Martín, alejada del pueblo, antes castillo, y del control directo de su señor feudal. El actual parroquial, la iglesia de San Julián, fue construida en época moderna en medio de la actual núcleo de población. Cabe decir, que este templo ya se menciona como parroquial a la visita pastoral del 1546. San Julián es una advocación antigua, que probablemente podría estar relacionada con una desaparecida iglesia anterior a la actual.

Como hemos comprobado, los habitantes de Taús, que por supuesto se dedicaban a la ganadería antes de la época feudal, aunque no lo remarque ningún documento, convergieron a formar parte, como vasallos, de la administración territorial del Vizcondado de Castellbò. Este se dividía en cinco partes o cuarteles: Castellbò, que configuraba el núcleo primigenio y central del señorío; el de Castellciutat, centralizado en el antiguo castillo propiedad de los condes y con un dominio que se extendía por el valle del Valira, aglutinante Valle de San Juan, Ars y Civís, conjuntamente con los núcleos de Estamariu, la Bastida de Orton y Adra; Organyà, con el Valle de Cabó, Sellent, Montanissell, y Coll de Nargó; el de Tírvia, con la Vallferrera y la Coma de Burg, y el de Rialb, con Llessui, Valle de Àssua y la de Baiasca. Taús formaba parte del cuartel de Castellbó y por su importancia conformaba una alcaldía, aunque en el siglo XVI el alcalde fuera el de la villa vescomtal.

A finales de la Edad Media, los habitantes de Taús se deberían reunir en común para tratar sus problemas comunitarios, y también para delegar un representante en el consejo general del vizcondado, uno de los órganos de gobierno de aquella extensa entidad administraba señorial. El consejo se reunía regularmente tras el pertinente toque de campana de la antigua Colegiata de Santa María de Castellbò, en el cementerio de dicha iglesia. Taús enviaba un representante, el cónsul de su común, lo que sería el actual alcalde.

A principios del siglo XVI, concretamente del 1512, llamado Espill Manifiesto de todas las cosas del Vizcondado de Castellbó, fue redactado por el notario castellbonenc Pedro Tragó cuando esta entidad administrativa fue anexada a la Corona de Aragón por parte de Fernando el Católico, después de haber sido segregada forzosamente, a través de una cruel guerra que comportó la destrucción del castillo de Castellbò, de todos los dominios peninsulares de los reyes de Navarra y condes de Foix. La anexión a la corona aragonesa comportó el fin de la relación con los reyes de Navarra, los descendientes de los vizcondes de Castellbó y los condes de Foix. Aunque pasó a formar parte de la administración real de la Corona de Aragón, el Vescomtat de Castellbò perduró como entidad administrativa, cada vez más nominal que efectiva, hasta la eliminación de los señoríos y la estructuración territorial en provincias en 1833.

La población de Taús contaba en 1512 con los siguientes cabezas de casa: Joan Coll alias Buseu, Joan Sauquet, Bertran Soler, Pedro Oger, Jaume Montaner, Puente alias Pericas, Vicens Sala, Joan Porta, Juan Rocha alias Ramoneda, Joan Castillo alias de Toni, Joan Çaruyda, Bartolomé Pericas alias Roquer, Juan Rocha alias Rochefort-Montagne, Joan Montaner alias Soledevila, y Bernat alias Pericas. Los jefes de casa de los Castillos eran Bernat Capdevila, Joan Ramoneda, Matia Montaner, y Pere Turbiàs alias Soler.

En la época de redacción de l’Espill, Sauquet y Saucadell, los núcleos de población de Taús conjuntamente con los Castells, quedaban deshabitados, muy probablemente como consecuencia directa y perduradora de la crisis alimentaria del siglo XIV y de la Peste Negra , como ocurría en otros lugares del país y de Europa. Otro pequeño núcleo deshabitado en aquella época es el antiguo pero de Canturri. Cerca de Taús, a la Guardia, todavía podemos ver los paramentos del antiguo pueblo de Tragó, perteneciente al actual municipio de Cabó, despoblado desde el siglo XIV.

La configuración urbana, al abrigo del antiguo castillo, y formando parte, y en una vital cruce de los caminos que subían de Noves y de Organyà, cerca del Segre, hacia Gerri de la Sal, en el Pallars; y la vía pecuaria que seguía la cresta divisoria del Segre y el Noguera Pallaresa, dieron a Taús una importancia como lugar de morada y de parada. Por otra parte, los buenos pastos del municipio y las próximas de Boumort y de la Esquina, permitían la concentración estival de grandes rebaños locales y extranjeras.

La configuración urbana, al abrigo del antiguo castillo, y formando parte, y en una vital cruce de los caminos que subían de Noves y de Organyà, búsqueda del Segre, Hacia Gerri de la Sal, en el Pallars; y la vía pecuaria que seguía la cresta divisoria del Segre y el Noguera Pallaresa, dierón a Taús una importancia como Lugar de morada y de parada. Por otra Parte, los buenos pastos del municipio y las proximas de Boumort y de la Esquina, permitian la concentración estival de grandes rebaños locales y Extranjeras.

La importancia y situación de Taús tomó tal envergadura que en algunos momentos de la Época Moderna tuvo la consideración de ciudad para algunas instituciones públicas. Este es el caso de una visita pastoral de mediados del siglo XVIII. El religioso que visita la parroquia en todo momento describe la población con la denominación de villa

La construcción de la carretera después de la Guerra Civil, permitió un cambio en el modelo económico: la introducción de la vaca lechera y la venta de su leche a la industria quesera de la Seo de Urgel. Vacas lecheras y ovejas compartían espacio mientras la distancia con la capital comarcal, a pesar de la carretera, y la falta de servicios aceleraron el despoblamiento del municipio hasta llegar a lo que somos hoy, un pequeño pueblo que lucha por no perder el recuerdo, ni tampoco el aliento de la vida que tanta gente le ha dado con pena y trabajo.

Climent Miró i Tuset

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